La Visión de los Vencidos
COMENTARIO REFLEXIVO
“La Visión de los Vencidos”
Los
españoles se valieron de su presencia y de su poder para ser vistos por los
americanos originarios como dioses. Quizá un factor determinante de esto fue el
verlos sobre caballos o “ciervos” con espadas de metal y escudos.
Claramente,
éstos al ser vistos como dioses, generaban en los originarios, por no llamarlos
“indios, admiración en estos pueblos, pues eran objeto de ofrecimiento de sacrificios,
oro, maíz, jade y otras riquezas. Sin embargo, aunque hubo periodos de paz, éste
fue un medio para alcanzar el poder, acabando con poblaciones nativas, pues muchas
veces los “dioses” atacaban en el momento justo, por la ingenuidad de los
pueblos americanos, éstos se encontraban hasta desarmados. Logrando así el
triunfo o la aniquilación expulsándolos de sus tierras y arrebatándoles sus
riquezas. Al perder su ciudad se puede afirmar que pierden su cultura y es así
como tienen que migrar a Tlatelolco. Hay dolor ante la exclamación: “Se acabó el habitante de este pueblo”
Tal como
lo señala el audio en estudio, sobre la Visión de los Caídos, fue el caso de
Tenochtitlan en el que sus habitantes perdieron su ciudad y esto para ellos fue
un gran sufrimiento pues en medio de la guerra, la devastación, la esclavitud, no
eran un grupo de personas cumpliendo con lo mínimo para vivir, sino que se
guiaban por un sistema que guiaba la filosofía de su vida, razón del que su
pensamiento va más allá de meras cuestiones abstractas. Éste se plasma en sus
cantos, poesías, bailes y escritos. En cada una de estas expresiones de arte se
quiere dar a conocer su realidad, su historia y su sabiduría que se hace manifiesta
en su visión de mundo.
Se nota
también como la invasión de los españoles juega un papel importante en la división
a lo interno de los pueblos y de los pueblos vecinos con los que había
comunicación y acuerdos, pues muchos de ellos a raíz de esta amenaza se atacan
y se matan entre sí.
Mucho
de esto es lo que sucede en nuestros días, tanto así que se ha vuelto parte de
la cultura latinoamericana. Nos dejamos envolver por culturas ajenas a la
nuestra, confiando que nada malo traerá como consecuencia; sin embargo, la
realidad es otra, por la división e indiferencia que genera entre pueblos o en los
habitantes de un mismo pueblo. Dejamos de apoyarnos unos a otros y nos dejamos
vislumbrar por la riqueza superflua que otros nos pueden mostrar, aunque sea de
momento.
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