Semejanza de la religión Maya con la Cristiana
Semejanzas entre la religión maya y el cristianismo
El universo para los mayas tiene un tiempo, tiene un origen y un fin. El
judeo-cristianismo se acercaba a esto. Por ende sus calendarios estaban
calculados para épocas con principios y fines. Dentro de la teología maya existen dioses creadores donde más allá de
la judía habla de dioses creadores de la nada y a la vez ordenadores.
Para el maya la
estructura del universo era de tres planos: el plano divino, el inframundo, el
mundo. Son diferentes planos de existencia. El mundo de los dioses marca el plano principal para
ellos. Los dioses dependen de los seres humanos y sus acciones. Son intangibles
e invisibles pero materiales. Nacen se alimentan tienen hijos y pueden morir.
La vida de los dioses se asocia a los seres humanos porque la sangre de los
dioses da vida a los seres humanos. Esto en el cristianismo se hace evidente en Jesucristo, hijo de Dios, que vino al mundo como hombre para salvarnos; él es crucificado y derrama su sangre hasta la última gota para redimir el hombre y en cierta forma devolver el equilibrio al universo, tal como lo veían los mayas.
El juego de pelota de los mayas armonizaba el universo. Lo contradictorio del
juego de pelota era que uno de los equipos, el ganador tenia que ser sacrificado. La sangre
de los ganadores se unirá con la sangre de los dioses y permitirá el equilibrio
del universo. La muerte que importaba era la muerte sacrificial, no el
asesinato de por que sí, como el caso de Cristo que se entregó libremente a ser "sacrificado".
El valor del sacrificio humano estaba, para los mayas el devolverle a los dioses aquello que
ellos nos dieron y que es lo más preciado que podríamos darle, puesto que ellos
para vivir necesitan de la sangre, darle a ellos la propia sangre es darle a los dioses
vida. Así como se recibe vida de los dioses por su sangre así ellos reciben vida
con su sangre. Es un sacrificio voluntario, como Cristo que se entregó por nosotros para redimir el mundo, ese Dios que todo nos dio y que le fallamos. Era pues muy fácil hacer este paralelismo con los mayas y los cristianos por semejanzas como esta.
Ante el peligro de que los hombres se empezaran a sentir como dioses es que comienzan a surgir los chamanes, que son conductores o medios por los cuales los dioses se comunican con los hombres. Vemos aquí también gran semejanza con los sacerdotes y los obispos que eran los encargados de realizar los sacrificios y de poner en contacto a Dios con la gente. Claro está que los sacrificios ya no serán de sangre, sino con las especies de pan y vino.
Queda evidente la inculturación que pudo haber tenido el cristianismo de la época de la conquista por parte de los españoles si realmente se hubieran estudiado a fondo las características de los mayas como tales, aunque si bien es cierto a la llegada de los españoles estos ya no existían y solo habían vestigios de sus ciudades.
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